La Mágica ruta de los Castaños de Calabazas.

Se habla mucho del fascinante espectáculo de tonos y colores que tiene lugar durante el Otoño en el Valle del Ambroz -y con justicia-, sin embargo, en nuestro Geoparque “Villuercas-Ibores-Jara”, gozamos de un pequeño y encantador paraje que podría rivalizar en belleza y desde luego en singularidad con éste anterior; se trata de la zona de los “Castaños de Calabazas”, un paraje que en determinadas épocas del año puede evocar a los clásicos bosques de duendes de la mitología celta y escandinava.

Castaños singuralares de Extremadura.

Se trata de un conjunto de 17 majestuosos castaños centenarios, declarados árboles singulares de Extremadura. Son centenarios, aunque hay quien dice que alguno es incluso milenario; y desde luego, paseando a su lado, uno parece percibir que así sea, que esos seres tan únicos lleven allí, en este entorno tan especial, desde hace miles de años. Lo que sí es seguro es que la mayoría de estos increíbles y longevos ejemplares superan los 500 años, y que alguno de ellos, como es el caso del Castaño “Postuero”, supera los 700. Todo un logro.

El imponente castaño “Postuero”, con sus 700 castañas de edad.

Castaño singular de Extremadura.

Paseando por los “Castaños de Calabazas” uno se siente tan pequeño, tan insignificante ante estas gigantescas y maravillosas moles. Desde determinadas perspectivas, esos colosales árboles parecen ser capaces de cobrar movimiento; merece la pena detenerse y simplemente observar; las formas, la luz y las perspectivas hacen el resto.

El colosal tamaño de uno de estos castaños frente a una persona.

Esta zona se encuentra en los alrededores de Castañar de Ibor, y desde las afueras del pueblo hay una senda, bien señalizada que nos adentra en el bosque y que nos lleva al paraje de los “Castaños de Calabazas”, los castaños aparecen al paso de esta ruta que nos lleva hasta la “Chorrera del Calabazas”. Esta ruta transcurre por fases junto a un arroyo del mismo nombre (“Calabazas”), los castaños están distribuidos a lo largo de su curso. A medida que avanzamos desaparece el camino y queda un sendero que discurre en paralelo al arroyo, siguiéndolo hasta el final, llegaremos a la citada “Chorrera de Calabazas”, una cascada que merece mucho la pena ver en determinados meses del año, en especial en los meses más lluviosos y principios de primavera. Éste puede ser un final de ruta ideal y que nos quede con un gran sabor de boca.

Chorrera de Calabazas.

Aunque es una ruta que podemos recorrer en cualquier época del año, es especialmente pintoresca durante las primeras semanas del otoño, cuando las hojas de estos castaños cobran esos matices rojizos y anaranjados tan particulares. Es un espectáculo.

Éste lugar del que escribimos hoy, es uno de esos muchos y maravillosos rincones de la Extremadura natural que resultan tan mágicos y fascinantes, tanto, que resulta extraordinariamente difícil explicar con palabras la misteriosa belleza que guarda este lugar. El arroyo del Calabazas constituye un paraje único por la soberbia belleza de sus 17 castaños monumentales y el agreste barranco donde crecen. Si os animáis a descubrirlo, disfrutad de cada paso y de cada detalle. Simplemente conectad con su magia y observad que ocurre entonces.

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